Aura Rodríguez es una de las pocas gaffers mujeres que hay en Latinoamérica. Es una luchadora incansable y su historia es muy inspiradora, pues demuestra que cuando tienes los objetivos claros, puedes cumplir tus sueños.

Un/a gaffer en la industria audiovisual es la persona responsable por toda la iluminación en el set, es la persona encargada de apoyar a la dirección de fotografía y en realizar toda esa misión y la dirección de también de la puesta en escena en términos de iluminación. Es crear colores y estados de ánimo. 

Es una profesión muy masculinizada y en términos de porcentaje es donde menos mujeres hay detrás de cámaras en el cine.

Aura Rodríguez:- En este momento somos como 3 mujeres que somos Gaffer en Colombia y unos 30 hombres que hay desarrollándose en esta profesión, es como el parámetro que se maneja en nuestro país y a nivel mundial no es muy diferente.

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Josephine LF: Compártenos un poco de tu historia, ¿Cómo llegaste al audiovisual y al cine?

Aura Rodriguez:- Desde pequeña empecé con el tema que me encantaban las películas, los efectos. No entendía cómo se hacía todo esto y me parecía muy mágico, y esa sensación de la atmósfera y todo lo que se crea a través de la luz y de esos momentos específicos de la luz del día, del lugar, ahí comenzó una pequeña pasión. 

Después estuve en algunas novelas y comerciales como extra y ahí me di cuenta de que no quería que me grabaran o estar frente a las cámaras. Quería estar detrás y manipular y hacer lo que hago hoy y me apasiona.  

Empecé la Universidad por allá en el 2000 y me encontré otra vez con este mundo de la luz y la parte técnica. Hay una empresa llamada Congo Film, es como la casa de rental más grande y yo había trabajado ahí como extra cuando era estudio, antes de ser una casa de rental. Yo quería empezar a hacer, quiero hacer mis pasantias, me dicen: “no puedes, eres mujer, no estamos aceptando a mujeres”. 

Era algo que estaba pasando en ese momento por algunos precedentes de cosas que había pasado con chicas. Estaba vetada la entrada de mujeres en ese momento. Nuestras opciones eran ser productoras o hacer dirección de arte o dirección; cualquier otro cargo, menos fotografía o cámaras. Pasó el tiempo, me gradué en el 2006 y alguien me dijo que estaban aceptando de nuevo en Congo a las chicas. Ahí decidí entrar. Empecé desde cero, limpiando equipos, entendiendo el concepto real de la bodega, de todos los equipos que hay de luces, de la cantidad de luces que hay, porque en la universidad aprendes muchas cosas, pero no es que ves la magnitud de maneras que hay de manejar la luz.

A los 15 días ya estaba en el set desempeñando el cargo de asistente de luces, el cual desempeñé casi 10 años y estuve guerreando, porque fue un encontrón con mucha gente empírica. En ese momento en Colombia en esta industria la gente sobre en fotografía, los técnicos, todos los que trabajamos en el set, eran empíricos y no había muchos estudiantes.
Entonces tuve esos dos factores: era graduada de la universidad y era mujer, tuve muchas bienvenidas, pero también comentarios negativos tipo “las mujeres no deberían estar en el set y menos cargando luces”. En ese momento primaba el concepto de la fuerza física para realizar este oficio, más que la fuerza mental. Fue combatir contra el “soy mujer, pero no soy débil, soy mujer, pero no soy bruta”. Tuve que pelear y pasar muchas cosas, acoso de todos los tipos, pero era mi pasión y nunca desistí.

Tuve la oportunidad trabajar en el videoclip de Ricky Martin, La Mordidita, fue algo muy mágico. Yo iba como asistente en ese proyecto, pero cuando llegué al set, el Gaffer no conocía a la gente de Cartagena (Colombia) donde estábamos filmando y me pidió el favor de ser su luminotécnica en el set, y ahí empecé abrir la brecha de ser una luminotécnica mujer para muchos Gaffer, y obviamente para algunos fotógrafos. Hice cosas muy bellas como luminotécnica, trabajé para gente maravillosa. Siendo asistente trabajé para Claudio Miranda que es un gran director de fotografía y fue una experiencia maravillosa. 

Luego logré escalar y posicionarme como Gaffer, regalando mi trabajo, cobrando tarifas muy bajas, asumiendo ser Gaffer, luminotécnica, eléctrica y asistente a la vez, para que los directores de fotografía dijeran “esta chica si puede estar a mi lado y ser mi mano derecha”.

Logré encontrar un maravilloso director de fotografía con el que llevo cinco años trabajando. 

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Josephine LF: No me quedó tan claro el tema de la casa de rental. Es decir, realmente no aceptaban a mujeres, por ser mujeres. ¿Cómo era esa cuestión?

Aura Rodriguez:- Cuando yo estaba en la universidad era así. Hasta el 2006 que nació una ley en Colombia sobre el manejo de los staff, de los grupos de trabajo en las empresas donde tenían que tener un porcentaje de mujeres, esta ley se aprueba y se establece para que todas las empresas tengan mínimo un 30% de mujeres. 

Durante la universidad traté de hacer pasantías, pedir trabajo; solo quería aprender un poco, pero siempre me decían “No, ahora no se puede, no tenemos la posibilidad de que las chicas estén acá”. 

Josephine LF: Empiezas a trabajar y empiezas a sentir ese rechazo por el simple hecho de ser mujer. ¿Qué aconsejas a otras chicas que quieran desenvolverse en este campo?

Aura Rodríguez:- Era una cosa loca. A veces te humillaban por el hecho de ser mujer y se ponían bravos porque decía “No, no me ayudes”. Entonces era una creída porque no me dejaba ayudar.  

Como soy bilingüe, tuve la oportunidad de trabajar en Estados Unidos. Además, soy madre. Tuve a mi bebé, eso fue una gran cosa que pasó en mi carrera y en el medio, fue una pauta como para decirle a todos: “qué si soy técnica, soy mujer, estoy embarazada”. Estábamos en un proyecto en ese momento y me quisieron sacar. Les dije: “yo vivo de esto, no me pueden sacar”. Yo pertenecía a la Asociación de Técnicos de Colombia y en ese momento fue una gran pregunta para todos ¿qué hacemos, esta chica está embarazada? Me dieron un trabajo en oficina hasta llevar a cabo mi embarazo. 

Cuando regresé y comencé a trabajar sentí mucha presión con el tema de ser mujer, de no aceptar que me pidieran salir con los jefes, tocó muchas cosas en mí, las fibras, yo no quiero esto, no necesito que me estén acosando o que no me den trabajo porque soy mujer o porque no quiero estar con un hombre a la fuerza. Estas cosas nos pasan a todas en todos los medios y me fui casi un año del medio del gremio. Unos amigos me decían “por qué no vuelves”, hasta que me animé y regresé de nuevo y no he parado hasta hoy. Hice todo ese proceso y ahora soy Gaffer.

Josephine LF: ¿Cómo hacías cuando tu hijo era más chiquito para conciliar?

Aura Rodríguez:- Mi hijo Damián tiene 12 años, está ya entrando en la época de la adolescencia y es maravilloso. Pero al principio era una cosa loca. Muchas veces tuve que hacer malabares. Además, soy madre soltera; no cuento con un papá que colabore con la causa. Mi familia en esa época, cuando él era muy pequeño, vivía aún en Bogotá. Cuando Damián cumplió 4 años se fueron de la ciudad a un lugar más cercano, al Tolima, y compraron casa allí. Como ya no tenía el apoyo familiar cerca, se complicó bastante la situación para mí estar en rodajes. Así que cuando Damián tenía casi seis años, tomé la decisión y lo dejé viviendo con mis padres. Con él pequeño, era totalmente demencial ir a un rodaje 24 horas. En Colombia los rodajes no tenían un horario determinado en esa época, era demasiado complicado para mí conciliar y lo dejé con mis padres para poder seguir con mi carrera. Me dividía entre proyectos, en ir a visitarlo, volver a Bogotá, trabajar, entre idas y venidas, durante la Pandemia del Covid, logré traerlo de nuevo a Bogotá.

Aura Rodriguez rompiendo la brecha de género como Gaffer

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Set de cine de la película “Cuentos de Humo” iluminado por Aura Rodríguez

Josephine LF: ¿Por qué te gusta tanto trabajar con la luz?

Aura Rodriguez:-  La luz es algo mágico que la tenemos desde siempre en nuestro ser. Somos energía, somos luz, nos movemos a través de ella. El poder que tenemos en las historias de crear otra cosa diferente con la luz es maravilloso. La luz hace que todo se vea diferente, o no tenerla, de cierta manera, la oscuridad, hace que todo sea diferente, depende de su temperatura, de su intención, todo cambia con la luz, es mágico. 

Es hermoso crear atmósferas, ambientes para los personajes y entender lo que el director de fotografía realmente quiere crear junto con dirección y es el trabajo entre todos lograr algo lindo con un rayo de la luz.

La luz es todo, el ver un hermoso atardecer es algo con lo que podemos hacer volar al espectador con solo ese cuadro, es como sentirse ahí.

Mira esta entrevista de Oscarette en la cual hablo con Aura Rodríguez. >>>

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Josephine Landertinger Forero es directora de cine con mirada femenina y perspectiva de género. También es guionista y autora. Tiene más de 12 años de experiencia laboral. Estudió Cine y Comunicación Social en la Freie Universität Berlin, donde se especializó en Neorralismo italiano, cine postguerra alemán y cine documental. Posteriormente hizo un diplomado en Dirección de Actores en Congo Films School Bogotá y su corto de grado “El Primer Baile” obtuvo una Mención Especial de Jurado en WeCam Fest 2020 y se estrenó comercialmente en salas de cine de Colombia.

Su ópera-prima largometraje “Home – el país de la ilusión” fue nominada a Mejor Documental 2017 por la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas. “Mister Tierra Bomba” se estrenará en 2021 y se encuentra desarrollando un tercer documental largometraje “Memorias Perdidas y Encontradas” así como un largometraje de ficción. Trabaja entre Barcelona y Bogotá.

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